
Uno de los monumentos más representativos de Linares es el Santuario de la Virgen de Linarejos, patrona de la ciudad, que constituye un lugar de obligada visita para los numerosos linarenses que transitan a diario por el magnífico Paseo de Linarejos que lleva su nombre.
Cuenta la leyenda que el 5 de agosto de 1227 un pastor encontró la primitiva imagen de la Virgen, edificándose en ese lugar un pequeño santuario a la que posteriormente se le han realizado numerosas reformas. Actualmente, es un templo de tres naves y planta de cruz latina con bóveda de media naranja, en el que destaca el camarín de la Virgen enmarcado por un friso de alabastro, obra del escultor catalán Francisco Carulla Sera, formado por diez ángeles, dos de los cuales sostienen el escudo de la ciudad. La nave central y la cúpula están decoradas con frescos de Francisco Carulla Serra, siendo los del crucero y bóvedas obra del pintor linarense Francisco Baños, que ha querido evocar en algunos de ellos escenas relacionadas con la minería. En su exterior, se diferencia la nave central de las laterales adosadas a ella. La portada, construida en 1717, presenta un arco de medio punto con ménsula; una cornisa separa el piso superior en el que se aprecia un frontón triangular con pináculos y una hornacina que acoge la imagen de la Virgen. Corona el conjunto un óculo y campanas en tres vanos.

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