
El trayecto casi rectilíneo que conforma la Plaza del Ayuntamiento, pasando por el Pasaje del Comercio, la Corredera de San marcos y el Paseo de Linarejos con su prolongación hasta la ermita del mismo nombre constituye, casi de forma simétrica, el eje central de la actual ciudad. Un trazado con importantes reminiscencias hitóricas y simbólicas desde la época romana, cuando desde los manantiales de Linarejos se conducía el agua a Cástulo a través de un acueducto que en parte venía a coincidir por las proximidades y el entorno del trayecto descrito. Sin embargo, será más tardíamente, en torno a los siglos XII ó XIV, con el inicio del culto religioso a la Virgen de las Nieves (Linarejos), desde cuando ya podemos hablar del Camino de Linarejos como ruta perfectamente definible y transitable por los linarenses en su llegada hasta la ermita de su Patrona, como vienen a demostrar legados y documentos de los siglos XVI y XVII.
Será a mediados y finales del siglo XIX cuando se consolide urbanísticamente el mencionado eje de la ciudad, con sus correspondientes calles, soterramiento y canalización de aguas (al mismo tiempo que el soterramiento del rio moredillas), Esta parte del "Plan de ensanche" hacia el norte está justificado por varios hechos importantes: el emplazamiento del coto minero en Arrayanes; la necesaria ubicación de un ramal ferroviario en su salida hacia Vadollano, y la construcción del Paseo de Linarejos sobre el antiguo camino del Santuario de Linarejos. Consecuencia de todas estas etapas históricas, este trazado central ha diseñado una de las rutas más características y consolidadas del mapa urbano linarense en sus variantes comerciales, sociales y económicas, como atestiguan los edificios, espacios y monumentos que jalonan su recorrido.
Iniciamos nuestro recorrido en la Plaza del Ayuntamiento donde podemos distinguir la arquitectura más representativa de la Ilustración (siglo XVIII) en Linares: el cercano Pósito Municipal y la Casa de la Munición, ambos de 1757. Este último estuvo funcionando al menos hasta 1839 dedicado a la fabricación de planchas de plomo y munición. Tallado en su frontal se encuentra el escudo Real de los Borbones, referencia representativa del protagonismo que ha tenido el estado en Linares a través de la Hacienda Real, nutrida muy especialmente por los beneficios que las intensivas explotaciones mineras han reportado a la Corona durante los siglos XVIII-XX. Junto a él, el Palacio Municipal, construido en 1865-1876 bajo la dirección del arquitecto Jorge Porrúa Moreno, en los mismos terrenos donde, con anterioridad, había existido el Cabildo linarense. Este noble edificio de piedra, de dos plantas, está ligado a la más esplendorosa historia de Linares del siglo XIX. De su modelo arquitectónico destaca su fachada principal de estilo neoclásico, con una balaustrada que precede al balcón principal, construido éste a mediados del siglo XX, sustituyendo a la lonja cercada que existió en su modelo original. Continuando por el Pasaje hallamos la Casa de Pajares, entre cuyas paredes, en 1868, se constituyó la primera Junta Revolucionaria que en Linares se habría de pronunciar contra la monarquía.

A lo largo de la Corredera de San Marcos y en sus calles adyacentes, hallamos los edificios más notables del florecimiento económico linarense de finales del siglo XIX y principios del XX, entre ellos los destinados a entidades financieras, como fueron los Bancos Central, Hispanoamericano, de España y Español de Crédito. Éstos, junto a otros como son el antiguo Círculo Cultural "El Liceo", en el Pasaje del Comercio; la Casa de los Córdoba en la calle Canalejas, o el destinado en su creación como primer Monte de Piedad y Caja de Ahorros, en la calle Sagasti, diseñan parte importante del Linares modernista.
Llegamos a los Jardines de Santa Margarita, construidos en 1880 como zona de esparcimiento para los mineros que partían o volvían de Camino de Arrayanes. Construidos gracias a la generosidad de los marqueses de Linares han sufrido varias transformaciones, inicialmente estaban rodeados de un gran muro de piedra similar al de la Plaza de Colón, tenían un paseo delantero que se eliminó para ensanchar la calle que accede al Paseo de Linarejos, en 1954 se rediseñó el jardín y muy recientemente se han eliminado varios árboles viejos, estando pendiente de una adecuada reforestación que le devuelva su antigua frondosidad. Junto a estos jardines está la Plaza de Toros, construida entre 1866-67 y reformada en 1886 para reducir su ruedo (hasta entonces uno de los más grandes de España), dejándola en 58,15 m. de diámetro que tiene desde entonces, con un aforo de 8.368 localidades, todas sentadas. Escenario de importantes acontecimientos en la historia de la Tauromaquia española, entre ellos, aunque de triste memoria, destaca la cogida mortal que sufrió Manuel Rodríguez Sánchez "Manolete", la tarde del 28 de agosto de 1947.
Adentrados ya en el Paseo de Linarejos, construido en 1878 y desde entonces referencia del costumbrismo linarense, hacia su mitad, en el lateral izquierdo, se levanta la estación de Madrid. Construida en 1928 sobre un trazado rectangular, su fachada de piedra y ladrillo rojo de estilo ecléctico, imperante por la fecha de su construcción, tiene reminiscencias neo-mudéjares e innovaciones modernistas, representando un vagón de ferrocarril invertido. Esta estación sustituyó a la anterior estación de Mediodía, ubicada en su anexo desde 1860, cuando se hizo necesaria una vía ferroviaria que uniera Linares con la estación de Vadollano, a siete kilómetros de Linares, y además con ramales extendidos hacia el coto minero de Arrayanes y las fundiciones adyacentes a los mismos (La Cruz y San Luís), que conformaban el contorno de la periferia minera linarense.
Recorriendo el Paseo de Linarejos, final de nuestro recorrido. Este santuario hunde sus raíces en el siglo XIII mediante una leyenda oral, según la cual el 5 de agosto de 1227 (año de la reconquista de Linares por Fernando III) la Virgen de Linarejos se apareció en sus inmediaciones a un ermitaño. Una leyenda recogida en un posterior romance datado en el siglo XVII. Es éste un lugar simbólico de fuerte arraigo al costumbrismo, la historia y la religiosidad popular linarense. Sobre la actual ermita, construida sobre un edificio de 1666 y del que ignoramos su traza, se han realizado numerosas reformas tanto interiores como exteriores. Entre las más importantes están la construcción de la portada principal, en 1717, o el camarín de la Virgen en 1720. Algunos años más tarde, en 1757, la imagen de Linarejos fue proclamada oficialmente Patrona de la Villa por el Obispado de Jaén. En 1950 se iniciaron las obras de reconstrucción definitiva y ampliación en su configuración actual.
Esta ermita, con planta de cruz latina, además es un museo donde se citan notables y numerosa obras de arte, entre ellas los frescos de la cúpula y la nave central, obras de Francisco Carulla. De este mismo artista son el retablo de piedra y los relieves en bronce del frontis del Altar mayor. Igualmente importantes son los frescos del pintor linarense Francisco Baños que se observan en los arcos torales y las bóvedas laterales, en el lado derecho con escenas alusivas a la vida de San Francisco; en el izquierdo con pinturas alusivas a la leyenda de la aparición y adoración de la Virgen, así como diversos milagros en las minas de Linares atribuidos a la Patrona linarense.
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